Políticas Anti-Corrupción

La calidad de estas políticas varía considerablemente de unos casos a otros. Sin embargo, en aras de la simplificación, en este estudio se han hecho únicamente tres categorías: sin política, política básica o política avanzada.
Se considera que una empresa no tiene política si carece de una política comunicada públicamente o, en caso de que sí la tenga, su compromiso afecta exclusivamente a su consejo de administración y/o alta dirección sin aplicarse al resto de trabajadores.
Para evaluar si la política es una ‘política básica’ o una ‘política avanzada’ se analiza el alcance geográfico y extensión al personal de la empresa, filiales y cadena de suministro, y el cumplimiento de los siguientes elementos:

  • Prohibición explícita de dar y recibir sobornos;
  • Compromiso de cumplimiento de todas las leyes y normas de los países en los que desarrollan sus operaciones;
  • Compromiso explícito de cumplimiento de restricción y control de pagos de facilitación;
  • Compromiso explícito y restricción de dar y recibir regalos;
  • Política pública y disponible;
  • Compromiso de control de prácticas irregulares a nivel de consejo de administración que sea público;
  • Transparencia de cualquier tipo de donación política, y que tenga un procedimiento de aprobación e información de esas donaciones;
  • Extensión de la política a sus grupos de interés y cadena de suministro (proveedores, subcontratas);

Teniendo en cuenta todo esto, podemos ver una clara evolución en la formalización de políticas anti-corrupción en las empresas del IBEX35, pasando de un 43% de empresas que tenían una política avanzada en 2005 al 74% actual. O lo que es más interesante, pasando de un 43% de empresas que no tenían política en 2005 a tan sólo un 6% en 2009.